El Planetsolar, la embarcación solar más grande del mundo,
amarraba el pasado 11 de septiembre a la orilla del Sena como colofón
de su segunda misión, en la que recorrió las aguas del Atlántico para
estudiar parámetros clave de la regulación del clima. Tras haberse
convertido en 2012 en el primer catamarán alimentado solo por energía
solar capaz de dar la vuelta al mundo, entre junio y agosto pasados
recorrió más de 8.000 kilómetros para efectuar un estudio científico.
Al no tener la nave ningún tipo de
emisión contaminante la hace óptima para las mediciones de "aerosoles
atmosféricos y fitoplancton", según ha señalado el director de la
expedición científica, Marin Beniston, que subrayó que el barco "es la
demostración de que se pueden hacer muchas cosas evitando los
combustibles fósiles".
En esta segunda misión bautizada "Planetsolar
aguas profundas" ha visitado 12 ciudades, como Las Palmas de Gran
Canaria, Nueva York o Londres, tras lo que ha recalado en París, donde
se llevará a cabo una semana de actividades para el público a la orilla
del Sena. Después se trasladará a Lorient, en la Bretaña francesa.
El año pasado, Planetsolar
realizó en su vuelta al mundo 52 escalas en ciudades de hasta 28
países, con una finalidad de concienciación social acerca de la
importancia del medio ambiente, según sus promotores. El capitán del
barco, Gérard d'Aboville, se dijo "entusiasmado" por haber hecho estas
expediciones, pues, según explicó, la navegación es diferente dado que
"no solo se tiene que tener en cuenta el mar, las corrientes o las olas,
hace falta tener en cuenta también el sol", lo cual calificó de
"verdadero ejercicio de gestión de la energía".
La
propietaria de la nave, Cordula Stroeher, ha bromeado diciendo que hace
cuatro años escucharon hablar de "esa idea loca" que se hizo realidad y
ha demostrado las posibilidades de la energía solar con "un éxito que
abre las puerta a proyectos futuros".

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